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Vivimos en una sociedad que nos resulta muy amenazante. Para defendernos generamos unas máscaras que ocultan nuestra verdadera identidad. Creamos mentiras sociales y nos mentimos a nosotros mismos sobre nuestro estado de ánimo. Los caballos, simplemente no ven estas máscaras; no les prestan atención.

Los caballos responden cuando actuamos de forma auténtica, congruente y respetuosa. Ellos van a percibir nuestras emociones escondidas, incluso cuando no somos conscientes de ellas. Por puro instinto de supervivencia se apartan de las personas que están tensas porque representan una amenaza para su vida.

Cuando la persona está centrada, relajada y con sus emociones bien enfocadas, el caballo se relajará y disfrutará de su compañía. Esta relación produce grandes beneficios para la salud de las personas. Simplemente el estar junto a ellos mejora nuestra salud y hasta nuestro corazón se adapta al patrón de coherencia cardíaca del caballo.
He entrenado personalmente a mis caballos siguiendo los principios que me han enseñado mis maestros:

Lucy Rees , Chico Ramírez y Élisabeth de Corbigny  figuras destacadas de la Doma Natural, el Manejo Natural del Caballo y la Equitación Etológica.